Saint Jean Pied de Port, inicio del Camino a pie de puerto

El hermoso pueblo de Saint Jean Pied de Port, casonas vascas sobre el río Nive

Saint Jean Pied de Port, rey de las etapas: las pirenaicas del Tour de Francia y la primera del Camino de Santiago

La vertiente pirenaica francesa es símbolo de ciclismo y heroicas etapas del Tour de Francia, con la cercanía al Col de Soudet, y alguna de la Vuelta, aunque, en general, el hermoso y duro Pirineo Navarro está desaprovechado para las etapas del Tour.

Pero, además, en su zona occidental, esta zona es prima, prácticamente hermana, de Euskadi y Navarra. Se ve en el paisaje y en las construcciones, y también en las costumbres. Y es, para los peregrinos, el primer paso del Camino de Santiago.

Al atravesar los Pirineos subiendo el valle del Baztán, el paso de España a Francia es inapreciable: las verdes colinas salpicadas de caseríos y la carretera bamboleante se mantienen, así como los carteles en la tipografía característica vasca. Sí se nota, no obstante, en el inmediato cambio de lengua: el francés se habla desde la primera casa. Y también son franceses los horarios de comidas y aperturas, aunque en Saint Jean Pied de Port encontarremos restaurantes de todas las gastronomías internacionales.

Desde Elizondo, puede elegirse la mejor carretera para pasar a Francia, desviarse a Zugarramurdi y después cruzar y caer hacia San Juan de Luz o Bayona; o torcer la derecha, aventurarse en un paseo hacia la cascada del Xorroxin y emprender un ascenso zigzagueante con túneles de árboles y hermosas vistas hacia el horizonte en algunas curvas hasta comenzar el plácido descenso a Saint Étienne de Baïgorry.

Saint Étienne de Baïgorry, la dulce

Saint Étienne de Baïgorry es el primer pueblo que nos encontraremos a las faldas de los Pirineos bajando desde el Baztán. Aunque pertenece al distrito de Bayona, un territorio cuyas grandes poblaciones están volcadas al Atlántico, se encuadra a su vez en la provincia histórica de Baja Navarra, con quien parece tener más continuidad arquitectónica y urbanística.

El pueblo, que tras su esplendor en el siglo XIX apenas pasa ahora de los 1.500 habitantes, cuenta en sus alrededores con un precioso castillo de estilo francés, el castillo de Etxauz, que en los últimos años ha sido objeto de controversias por su intento de compra colectiva para utilizarlo como dinamizador cultural. Por el momento, sigue perteneciendo a una familia de Miami y no puede visitarse.

Saint Étienne está atravesado por el río Nive des Aldudes, cuyo puente principal, de estilo romano, es uno de sus baluartes. Desde él se tienen hermosas postales de los caseríos vascos y de la iglesia de Saint Étienne, que atesora un retablo barroco, un órgano Rémy Mahler y resquicios románicos.

Baïgorry es también famoso por su chocolate artesano, vestigio de una tradición chocolatera en la zona que ya solo se conserva en Laia, donde siguen tratándose directamente los granos de cacao para tabletas, bombones y chocolates a la taza.

Saint Jean Pied de Port, etapa 0 del Camino de Santiago

Es cruce de caminos del interior y de la costa francesa antes de pasar a España por Roncesvalles. Es un trayecto mítico desde los inicios de nuestra era: antes de que este paso supusiera el inicio en suelo español del Camino de Santiago para aquellos que ya habían caminado por Francia, ya transitaba esta garganta la calzada romana que unía Burdeos con Astorga. Carlomagno y la batalla de Roncesvalles acabaron por extender el halo mítico por la zona.

Aunque es capital de la provincia histórica de la Baja Navarra, hoy tiene incluso menos población que Baïgorry, pero está cargada de símbolos.

En el puente medieval de Saint Jean Pied de Port, sobre el río Nive, comienza la primera etapa del Camino Francés. Es el río principal, al que vierte sus aguas el Nive, pero des Aduldes, que atraviesa Saint Étienne.

Después, saldremos del pueblo por la Puerta de Santiago o Porte de Saint Jacques. Siguiendo la muralla del castillo, comenzarán a aparecer las características conchas que señalan el Camino; aquí, Chemin de Saint Jacques de Compostelle. En menos de 20 kilómetros, doblaremos la frontera hacia Navarra.

En la Edad Media, los caminantes debían pagar peaje por atravesar la puerta de Santiago, paso obligado si querían seguir con el Camino hacia Compostela.

Un paseo por el tiempo en Saint Jean Pied de Port

Tiene pocas y estrechas calles, pero te remontan a un cuento medieval. La de la Ciudadela o Citadelle y la de España concentran la mayoría de los edificios reseñables.

El río también actúa como una calle más, y las vistas de las casas hundiendo en las aguas sus cimientos son hipnóticas. También los puentes, especialmente el medieval, y la terraza de una cafetería sobre la corriente.

La Puerta de Nuestra Señora es uno de los edificios más característicos de Saint Jean Pied de Port. Es un apéndice de la iglesia de Notre Dame du Bout du Pont o Iglesia de la Asunción hoy en día, que servía para controlar el paso sobre el Puente Viejo o Puente de San Juan (Saint Jean).

Divide, bajo su llamativa y maciza torre rojiza, las dos calles principales del centro del pueblo. El edificio original data de la Alta Edad Media, no está muy claro si a finales del siglo XII o inicios del XIII. De estilo gótico, es el segundo edificio más importante de este estilo en el País Vasco francés tras la catedral de Bayona. Y lo que sí está documentado es que en el edificio anexo se ubicó el hospital para peregrinos Santa María.

Hacia el sur, ya en la salida hacia España, como bien indica el nombre de la calle, se establecían los artesanos medievales, ya extramuros.

El paso de los obispos por Saint Jean Pied de Port

En el extremo norte de la rue de la Citadelle se yergue la cárcel de los obispos o Prison des Éveques. En ella vivieron, no como cautivos, obispos de Bayona durante el papado de Aviñón, que eligió Saint Jean Pied de Port como sede epicospal.

Esto ocurrió a caballo entre los siglos XIV y XV, durante el mayor cisma en la Iglesia Católica. Pero, después, la cárcel fue realmente prisión. Hablamos ya de finales del siglo XVIII. De sus dos usos, residencia de obispos y centro penitenciario, le quedó el nombre, mezclado pero irreal.

Hoy en día, pueden verse algunas celdas y una exposición permanente sobre Saint Jean Pied de Port en la Edad Media y el papel del Camino de Santiago a su paso por la zona.

Ojo a los horarios, especialmente en las circunstancias actuales. Si no, es muy probable que vayáis a Saint Jean Pied de Port y os quedéis sin visitar lla Prison des Éveques. Aquí, en la web oficial, queda claro que se dispone de gel hidroalcohólico a la entrada y salida del recinto para garantizar la seguridad de la visita.

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