Llanes, joya medieval más allá de sus playas

Puerto de Llanes, Asturias, con sus aguas turquesa brillante y el Cuera entre nubes

Llanes, desconocido centro medieval

Llanes es una de las villas más antiguas de Asturias y, además, conserva uno de los más coquetos centros medievales. Sin embargo, cuando el viajero visita la zona, raro es que se detenga en el pueblo más que para avituallarse entre salto y salto por su espectacular costa, compuesta por 40 playas de fina arena a los pies de verdes montañas.

Esos pocos que viajan más allá de sus arenales son los que saben que Llanes no es solo un destino de verano, sino que tiene mucho que ver. De hecho, si hay una buena época para disfrutar del patrimonio de la villa, esa no es la estival, cuando el municipio multiplica su población por tres y los servicios no dan abasto.

Llanes está cerca de ser una villa milenaria, al menos desde que hay documentos. En un principio ligada al castillo de Aguilar y luego al de Soberrón, pasó de ser llamada Puebla de Aguilar a villa de Llanes en el siglo XIII, durante el reinado de Alfonso IX de León. Sus privilegios van aumentando, convirtiéndose en centro ferial y mejorando sus fueros, así como su defensa. La muralla, uno de sus más emblemáticos monumentos, ha llegado hasta nuestros días.

El puerto de Llanes, centro neurálgico de la villa

El puerto, hoy aún con alguna actividad pesquera, pero principalmente deportivo, fue durante toda la Baja Edad Media el gran sustento de la zona, junto con una buena ganadería y agricultura. En esa época, se produjeron dos grandes incendios en la villa, a pesar de lo cual han sobrevivido algunos edificios de incalculable valor histórico y cultural, como el Torreón o la basílica.

El templo de Santa María del Conceyu o basílica menor de Santa María de la Asunción data del siglo XIII y es uno de los escasos ejemplos de arte gótico que pueden visitarse en Asturias. Del estilo inicial, conserva la planta basilical de tres naves, tres ábsides y bóveda de crucería y estrellada. Luego, durante los siglos que se prolongó su construcción y ornamentación, se anexaron dos portadas románicas abocinadas, una torre campanario y dos retablos, uno plateresco y otro manierista.

Llanes tuvo una intensa actividad bélica tanto durante la invasión francesa como en el Frente Norte de la Guerra Civil. En las montañas del Cuera, que dan sombra a todo el concejo, se libraron algunas de las batallas más sangrientas de la ofensiva final del ’37, cuando cayó finalmente todo el Norte en manos de los rebeldes sublevados.

En medio de ambas contiendas, nació otro resurgir arquitectónico con varias fachadas modernistas, de entre las cuales destaca la del Casino, en el centro más comercial de la villa, cercano a la plaza Parres Sobrino y de espaldas al cogollo medieval.

Aún nos queda otro recorrido por el centro histórico… y es el “Llanes de cine”, que enlaza 25 escenarios de 18 películas y 3 series rodadas en la villa, la más cinematográfica de Asturias, con éxitos como “El abuelo”, “You are the one”, “El orfanato” o “La señora”.

Los Cubos de la Memoria, una declaración de amor de Llanes al mar o viceversa

El protagonista de las postales de Llanes es, sin duda, el puerto. En su entorno se dan paseos, sidrerías, fachadas coloridas que no necesitan filtros fotográficos, callejuelas imposibles que desembocan en él y el puente que une el centro con el sur. La boca del puerto podría haberse quedado en un espigón más de no haber sido por el empeño que puso Agustín Ibarrola para borrarle el gris al hormigón y dar a luz (y a color) los Cubos de la Memoria. Al igual que el agua del puerto con el vaivén de las mareas, también los Cubos cambian de color en función de la hora del día y de dónde les venga la luz.

Y sí… hasta la villa tiene playas. Dos son plenamente urbanas: la del Sablón y la de Puerto Chico. Desde esta última iremos saliendo del núcleo hacia el sur, encontrando otros arenales cada vez más hermosos, como Toró y Antilles, placer de viajero; desde El Sablón, bordeando todo el norte, el paseo de San Pedro, con el mirador homónimo sobre la playa y “El banco más bonito del mundo” hacia el islote El Peñón y La Talá, nos ofrece vistas sobrecogedoras sobre los acantilados calizos que delinean a pico sus 30 kilómetros de costa, destino de turistas en verano y de nostálgicos y cazadores de fotos desde que caen las luces del otoño.

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