Península de Pechón: una caja de sorpresas entre las rías de Tina Mayor y Menor

Desembocadura del río Nansa, que forma la ría de Tina Menor, que enmarca junto con la Mayor, la Península de Pechón

Hermosas playas en la península de Pechón, enmarcadas por las rías de Tina Mayor y Menor

Las rías de Tina Mayor y Tina Menor enmarcan la franja costera del municipio cántabro de Val de Vicente, formando una suerte de península que se liga a la población principal, Pechón.

El río Deva marca, en plenos Picos de Europa, algunos tramos del límite de Asturias y Cantabria. Y, en su desembocadura, es la frontera entre ambas regiones. Forma la ría de Tina Mayor.

Al lado asturiano, el último pueblo del Principado: Bustio. Un pueblo marinero… de río, con importante puerto fluvial en la parte media de la ría. Bustio es tan oriental que su acceso principal se da por Cantabria, a través de la salida de Unquera desde la Autovía del Cantábrico. Unquera es su pueblo hermano, mayor, en la ribera derecha del Deva.

Tras ese recodo, pasada la autovía, el Deva se ensancha y empieza la ría. En la parte asturiana, la cofradía de pescadores de Bustio; en la cántabra, empiezan las playas de Pechón.

Tierra adentro, desde Unquera parte la tortuosa carretera a León N-621 con unas vistas mucho menos tortuosas: el hermoso Desfiladero de la Hermida para llegar a Potes. Desde Bustio, podremos visitar el más bonito pueblo de indianos de Asturias: Colombres.

La playa de Pechón, un arenal tierra adentro

El Deva en su desembocadura forma varios brazos o “caños”, usado el del Mazo por los pescadores de Bustio y el de la Portilla, por los deportistas de agua.

Llegando al mar, el río se encajona y comienza, mezcla de Cantábrico y de ría, la playa de Pechón. Mitad de arena, mitad de piedras, una de sus esquinas se conoce como playa del Pedreru.

El acceso es a través del cámping de Las Arenas, que cuenta con otra pequeña, ya en mar abierto, con el mismo nombre. Pero la mejor panorámica se da desde la carretera. Ojo, no hay ningún mirador, es necesario aparcar en las inmediaciones del cámping y bajar andando.

La otra vista, para los senderistas con ganas de ascensiones, en la orilla asturiana, subiendo al pico Cañón.

La espectacular doble playa de Amió

La gran atracción de la península es la playa de Amió. Al lado del pueblo de Pechón, con aparcamiento y chiringuito, un camino desciende hasta la arena.

Allí, en bajamar, se forma una playa de dos caras, gracias a los sedimentos de arena provocados por la barrera de las lastras de Pechón.

Esta formación rocosa aplanada se une a la orilla por un tómbolo de arena, pero se convierte en isla con pleamar. En ese momento, con una sola playa triangular vigilada por una singular torre rocosa, el mar choca sobre la lengua de arena, formando corrientes peligrosas si el oleaje es moderado o fuerte.

Por otro sendero más largo, desde Pechón se llega a otra pequeña playa, la de Aramal.

La ría de Tina Menor

Siguiendo la carretera que bordea la península, llegaremos al mirador de Pechón. Vigilados por la estatua homenaje a los pescadores, este año inusual portando mascarilla, observaremos la desembocadura del río Nansa. A pesar de que, como todos los de la vertiente cantábrica, es relativamente corto, este río es uno de los más largos de los que discurren enteramente por Cantabria, con alrededor de 50 kilómetros.

La ría que forma, la de Tina Menor, resplandece por sus aguas turquesa encajonadas entre las paredes que la definen.

El mirador se alarga paralelo a la carretera, un pasillo más estrecho, para conseguir la mejor vista de la boca y sus primeras curvas tierra adentro.

Las dunas de ría y la playa del Sable

Siguiendo la carretera que nos saca de la península para llegar a Pesués, capital de Val de Vicente a pesar del mayor tamaño y pujanza comarcal de Unquera, vemos entre árboles, sin opción a pararnos en ningún ensanche de la ruta, las arenas que enfrente van formando la playa del Sable.

Para llegar a ella, debemos tomar la antigua carretera del Cantábrico, la N-634, paralela a la autovía, y tomar una carretera de gravilla, sin asfaltar ni señalizar, a la izquierda de un pequeño polígono industrial pasando Los Tánagos.

El camino es plácido, con los árboles formando un túnel sobre la pista. Iremos dejando a nuestra izquierda los pantanos que forma el Nansa en su ensanche.

Al bajar hacia la playa, en un recodo resguardado están los barcos de pesca. En bajamar, llegan a reposar sobre la arena.

El Sable ocupa toda la margen derecha de la ría, con un paisaje similar a las dunas, de arena y vegetación baja, y el agua cubriendo en función de las mareas. Al fondo, la playa se convierte plenamente en tal al besar el Cantábrico a través de una ensenada resguardada de corrientes.

En bajamar, el baño, especialmente en las partes inicial y central de la playa, se produce directamente en el río, con la atención especial que hay que prestarle a sus corrientes.

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